Fue por 1-0 y se metió en los octavos de final de la Copa Argentina, donde volverá a cruzarse con un viejo conocido: Rosario Central. Benedetto, de penal, marcó el gol que le dio el triunfo al equipo del Mellizo, al que le costó muchísimo generar peligro.

Pese al dominio territorial a Boca le había costado generar situaciones. Era prolijo, tocaba bien y ganaba por los costados pero no llegaba con claridad al arco contrario. Tanto el tándem Peruzzi – Nández – Benítez como el de Evangelista – Pablo Pérez – Pavón funcionaban a medias, con combinaciones y desbordes interesantes que terminaban en los famosos centros de mierda que no quiere Guillermo. Sin ir más lejos, el penal fue la primera chance neta de gol que tuvo Boca en el partido.

La inclusión de Gago, quien ingresó por Benítez un minuto antes de que le cometieran la infracción del penal a Pablo Pérez, tuvo mucho que ver con eso. A Boca le faltaba un asistidor y Guillermo tenía dos en el banco: el otro, Cardona, entró por Pavón a nueve del cierre.

Recién ahí Brown empezó a sentirse incómodo. Es que en desventaja no le quedó otra que hacer lo que había evitado durante todo el partido: salir del fondo. Claro que para ese entonces Boca ya no tenía la necesidad de atacarlo, ya que con el gol le era suficiente para lograr su cometido y meterse en los cuartos de final de la Copa Argentina, instancia en la que se cruzará con Rosario Central, un rival al que siempre se encuentra en el camino.

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